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Terra
La Coctelera

brian molko

"Ser famoso me molesta"

Célebre figurita glam, el líder de Placebo ,representa un arquetipo: el del chico triste que padeció la angustia adolescente y ahora es el más popular. Pero al líder de Placebo, banda alternativa y glamorosa tan noventosa, ¿le sentará bien la fama? ¿O era más cómodo ser un loser?

—La fama es vacía, transitoria y superficial. No es algo a lo que sea bueno aspirar en la vida.

—¿Nada rescatable?

—Fuera de entrar gratis a las discos y conseguir buenas mesas en los restaurantes, ser famoso me molesta mucho, para serte sincero. Es una cagada no poder ir a comprar cigarrillos ni hacer pis en la vereda sin que te pidan un autógrafo. Igual, hay gente que usa la fama muy bien, como Bono y Chris (Martin), de Coldplay.

Molko habla con el Sí! por teléfono desde Londres y a él, casi tan famoso por su música como por su carita maquillada y su imagen andrógina, no le importa que la platea femenina le dedique suspiros miles: "No me propuse ser perseguido por chicas que gritan, lo único que me propongo es ser alguien que quizá te alegre el día o te emocione con su música". Habla de una "evolución total de la banda", desde un primer disco (Placebo) "muy joven, adolescente y frenético", un toque de melancolía posterior con el segundo (Without You I'm Nothing) hasta un sonido "moderno, de piezas musicales más complejas".

—¿Cómo se dio esa evolución?

—Al principio éramos una banda punk rock de tres: batería, bajo y guitarra. Después, rompimos con el esquema y agregamos sintetizadores. Fuimos tratando de incorporar todo lo que nos gusta del rock: lo electrónico, el hip hop, cosas onda Nick Cave y hasta reggae.

—Nacieron en el apogeo del brit pop.

—Pero siempre fuimos lo opuesto al brit pop: éramos una banda internacional que usaba maquillaje. El tipo de rock que los chicos escuchan hoy es la música que tocábamos en 1996. Ahora tenemos que seguir siendo lo contrario de la moda. Disfrutamos sabiendo que nuestras canciones prepararon el camino para bandas como Franz Ferdinand y The Killers… pero esa música la hicimos hace mucho.

—¿Qué grupos actuales te gustan?

—¡Franz Ferdinand y The Killers! (risas).

Lain

¿Quién es Lain? Lain es una chica normal, bajita, de pelo marrón, que parece no estar demasiado al tanto de lo que pasa a su alrededor y que se va a dormir cada noche en unos pijamas gigantes con forma de oso. Pero, ¿qué es Lain? Ah! Ahí está el quiz de la cuestión.

Serial Experiments Lain es una de esas series que no se puede definir demasiado bien ni se puede encasquetar en un género en concreto. Tampoco se puede describir en una reseña como esta, porque eso significaría tener que contar el argumento (o lo que el escritor en cuestión a conseguido interpretar como tal) y destruir una experiencia muy... er... interesante para aquellos que no hayan visto esta serie.
Es suficiente decir que la susodicha Lain es una escolar que no parece tener ni hobbies ni nada interesante que hacer en su vida hasta el día en el que recibe un e-mail procedente de una chica que debería estar muerta. ¿Es qué se puede alcanzar una vida en el más allá en el mundo Wired, a donde todos los ordenadores están conectados?
Cosas todavía más extrañas comienzan a sucederle a Lain: dos hombres extraños la espían día y noche y parece haber una copia exacta de ella, pero en versión mala, que va creando problemas por donde pasa. A medida que Lain se interesa más en el mundo Wired, sus necesidades por un ordenador del tipo Navi todavía más potente comienzan a hacerse sentir y su personaje comienza a hacerse menos pasivo y más exigente. ¿Debería Lain fiarse del hardware que misteriosamente llega a sus manos, o hay alguien que quiere impedir su progreso?

Lain cuenta con 13 episodios y cada uno parece ir por un camino totalmente distinto al anterior hasta que uno se da cuenta al final de que esta serie es como un puzzle, y una vez puestos todos juntos, la imagen aparece en frente del espectador. Esa imagen final es diferente para cada persona, y es esto lo que hace que Serial Experiments Lain sea única en su propio género. Rara, complicada, sorprendente, diferente. Probablemente una de las pocas series en las que realmente se puede decir que es difícil adivinar lo que va a pasar en el siguiente capítulo.

En resumen, ¿para qué usar drogas teniendo a Lain? (El estilo maratón es especialmente recomendado para aquellos buscando la resaca de sus vidas.)

ODIO

“Dime con quien andas y te diré a quien odias”.
Jean Laurent.

Cinco Leyes de la Estupidez

Primera Ley

Siempre subestimamos el número de gente estúpida.

Esto no es tan obvio como parece, dice Cipolla, porque:

a. gentes que habíamos pensado como racionales e inteligentes repentinamente resultan ser estúpidas sin lugar a dudas.

y

b. día tras día nosotros estamos afectados en cualquier cosa que hagamos por gente estúpida quienes invariablemente se aparecen en los lugares menos apropiados.

El también observa que es imposible establecer un porcentaje, ya que cualquier número que escojamos será demasiado pequeño.

Segunda Ley

La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona..

Si estudiamos la frecuencia de la estupidez en las gentes que llegan a limpiar los salones de clase después de que se han ido los alumnos y los maestros, encontraremos que es mucho más alta de lo que esperábamos. Podríamos suponer que está relacionada al bajo nivel de educación, o al hecho de que la gente no estúpida tiene mejores oportunidades de conseguir buenos trabajos. Pero cuando analizamos a los estudiantes o a los profesores universitarios (o, añadiría yo, a los programadores de computadoras) la distribución es exactamente la misma.

Los militantes feministas pueden encenderse, dice Cipolla, pero el factor estupidez es el mismo en ambos géneros (o en tantos géneros o sexos como usted decida considerar). Ninguna diferencia en el factor épsilon [estupidez], siguiendo a Cipolla, se puede encontrar por raza, condición étnica, educación, etcétera.

Tercera Ley (la de Oro)

Una persona estúpida es alguien que ocasiona daño a otra persona, o a un grupo de gentes, sin conseguir ventajas para ella misma – o aun resultando dañada.

Cuarta Ley

La gente no estúpida siempre subestima el poder de causar daño de la gente estúpida. Constantemente se les olvida que en cualquier momento, y bajo cualquier circunstancia, el asociarse con gente estúpida invariablemente constituye un error costoso.

Quinta Ley

Una persona estúpida es la persona más peligrosa que puede existir.

Esta es probablemente la más ampliamente entendida de las Leyes, si bien solamente porque es del conocimiento común que las gentes inteligentes, sin importar lo hostiles que puedan ser, son predecibles, mientras que las gentes estúpidas no lo son. Además, su corolario básico:

Una persona estúpida es más peligrosa que un bandido

nos conduce a la parte medular de la Teoría de Cipolla. Existen cuatro tipos de gente, dice, dependiendo de su comportamiento en una transacción:

Desgraciado:
alguien cuyas acciones tienden a generar auto daño,
pero que también crean ventajas para alguien más.

Inteligente:
alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas,
al igual que ventajas para otros.

Bandido:
alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas,
al mismo tiempo que ocasionan daños a otros.

Estúpido:
ya tenemos esta definición en la Tercera Ley.